Transmite lo que quieras, porque poco quedará una vez que te vayas de este mundo. Y no hablo de morirse, ni de desaparecer trágicamente; solo imagina que te vas y que al cabo de unos días no recuerdas nada: dónde fueron las palabras?
Y mierda, que cuesta deshacerse de las ganas de pegarse un tiro a diario... Pero bueno, no es la idea lamentarse por todo.
La consecuencia de nuestras palabras no vive en nosotros, ni en nuestra conciencia, vive en los demás.
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