Abrió los ojos y la habitación era distinta. Abrió los ojos y el zumbido en sus oídos le batía los sesos.
Y la cabeza dolía, la garganta estaba seca y decadente la apariencia; al menos no era el único: La fiesta no terminaba en sus recuerdos.
La chaqueta pesaba más que de costumbre. Al parecer no es bueno mezclar la gripe con el licor, te acrecienta los dolores.
Pero no había motivos para negarse la carcajada, después de todo la noche había traído grandes revelaciones y acontecimientos moralmente censurables...
...Ahora el problema era despertar de verdad y darse cuenta que encerrado en tu departamento es bien poco lo que realmente haces por las noches, aparte de soñar hueás, claro está.
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